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Penumbra Digital

Anoche, a las 21.30, Depeche Mode se presentó nuevamente en Buenos Aires, en el Club Ciudad, 15 años después de aquel recital en el estadio de Vélez el 08 de Abril de 1994.

Las diferencias entre una y otra fueron enormes a favor de la última, por el sonido y por el estado de los integrantes principalmente.

No hubo ninguna sorpresa, excepto tal vez, la economía escénica, con un “Comunicador” (como llama Anton Corbijn a la bola metálica desde la que frases y palabras acompañan las canciones) improvisado sobre la única pantalla gigante detrás de la banda, y tal vez fuera éste el único punto de conexión con aquel recital de 1994, en el que las pantallas habían sido suplantadas por una sola dividida.

El sonido superó ampliamente mis espectativas. Salvo, un error en la intro del tema Stripped, fue excelente. Los bajos sonaron muy bien, lo mismo que la batería y las voces. Muy superior al sonido de la primera presentación.

Dave Gahan está física, vocal y anímicamente muy bien. Hizo con el público lo que quiso. Notable diferencia con aquel Gahan en ruinas que se no se lució en Vélez la vez anterior.

Martin Gore, compositor principal y motor artístico de la banda, también estaba “enchufado”, se permitió jugar con la gente, probar variaciones en los solos y logró materializar un silencio increíble cada vez que cantó solo. Mucho más desenvuelto y seguro que nunca.

Andrew Fletcher es el “arengador”. Se lo vio moviendo las manos y muy contento. Puertas adentro es quien cuida que los delicados, y siempre en tensión, hilos de la banda no se rompan, y en vivo, su presencia es menos fundamental musicalmente, pero igual de importante para la máquina Depeche Mode.

Christian Eigner, baterista, integrante por derecho propio, aunque no figure en los créditos como integrante “oficial”, tiene un pulso y una potencia inusual. Ajustadísimo y preciso, le ha dado a DM una potencia percusiva impresionante.

Peter Gordeno viene a ocupar, en vivo, el lugar de músico virtuoso que dejó vacío Alan Wilder hace ya casi 15 años. Acompaña muy bien y sabe interpretar maravillosamente bien en el teclado las emociones de las canciones “acústicas”.

Se calcula que en 1994, había en Vélez unas 20 ó 22 mil personas. Anoche eran unas 30 mil según los organizadores.

Mucho público joven y nuevo, muchos mayores de 30 también, y una energía increíble de la gente en todo momento, que demuestran que Depeche Mode sigue resistiendo al paso del tiempo y a la edad con un show impecable, llenos de canciones indestructibles y sentidas.

Inolvidable.



FUENTE: Penumbra Digital