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| Depeche Mode repartió sus Sonidos del universo Como estaba previsto, la segunda noche (el sábado 17) del Personal Fest estuvo repleta. Es que las entradas se habían agotado semanas atrás. El grupo principal de esa jornada, Depeche Mode, había creado mucha expectativa por su nuevo disco y porque era la segunda vez que llegaba a la Argentina desde la gira Devotional, de 1994. La pantalla principal en el escenario tenía una especie de complemento convexo que empezó a iluminarse con el logo del grupo. Esto indicaba a la gente que el concierto estaba por empezar. El trío de Basildon arrancó con In chains y Wrong, dos de los temas principales del nuevo disco Sounds of the universe. Con esta entrada, Dave Gahan empezó una serie de hits: Walking in my shoes, It's no good, Question of time, Precious y Fly on the windscreen. La batería de Christian Eigner fue más que espectacular cuando sonó la canción Hole to feed. A esta altura la multitud ya había saltado un montón, además de los aplausos que organizaba el vocalista recorriendo el escenario de punta a punta, bailando sin parar y animando con sus gritos, que son una marca registrada del pop británico. Ya era el momento de otro clásico de Depeche en vivo, cuando Martin Gore dejó descansar a Gahan y tomó el micrófono. El compositor interpretó el nuevo tema Jezebel y luego brindó a capella una versión de Home, para delirio de los concurrentes. Tanto gustó que Gore empezó a dirigir al público como si fuera un coro y se despidió con su habitual "Thank you". Pero al entrar Gahan pidió al público que siga coreando la canción en homenaje a su compañero. Fue una linda conexión entre el público y el grupo. CLÁSICOS. La segunda parte se inició otra vez con un tema nuevo, Miles away, para dar paso a un terremoto de clásicos como In your room, Policy of truth, Enjoy the silence y Never let me down again, con el que se despidieron, dejando al público exhausto, pero pidiendo a gritos el bis. Hay que mencionar que todo el show hasta ese momento, y desde hace décadas, era impensable sin el arreglo visual de Anton Corbijn. Todos los vídeos que acompañaban las canciones y la puesta en escena se deben a este holandés, considerado el cuarto Depeche. Con esto la banda conserva su identidad audiovisual pop, pero la incorporación de instrumentos orgánicos (Gore y su guitarra), desde hace dos décadas, le da un sonido que en los 80 era impensable. Fue así como ingresó nuevamente Gore y cantó su balaba Somebody, la más vieja de toda la noche (1984), acompañado por el piano de Peter Gordeno. Cuando sonaron los acordes de Stripped, el público recibió a Dave con un griterío y, a pesar de un leve fallo en el sonido, todo salió genial para dar paso a la despedida final, que fue para Personal Jesus. Apoteósico cierre, que hizo que el público se quedara varios minutos pidiendo más Depeche Mode, a pesar de que las luces que se encendían indicaban que todo había acabado. Una noche única en la ciudad de Buenos Aires, con los íconos del pop. FUENTE: Ultima Hora.com |